¿Qué es la Terapia de Frío (Crioterapia)?
La terapia de frío y calor es una técnica esencial en el tratamiento de lesiones musculares, pero en este bloque nos enfocaremos en la crioterapia, es decir, el uso terapéutico del frío para reducir el dolor, la inflamación y acelerar el proceso de recuperación muscular.
Aplicar frío correctamente puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una lesión que se complica.
Beneficios fisiológicos del frío en el tejido muscular
Cuando se utiliza la terapia de frío, el cuerpo experimenta una serie de respuestas fisiológicas positivas que contribuyen a la recuperación muscular:
- Vasoconstricción inmediata: el frío contrae los vasos sanguíneos, lo que reduce el flujo sanguíneo local y, por consecuencia, la inflamación.
- Disminución de la velocidad de conducción nerviosa: el frío actúa como un anestésico natural, aliviando el dolor al “adormecer” temporalmente las terminaciones nerviosas.
- Reducción del metabolismo celular: esto limita el daño secundario en los tejidos cercanos a la lesión, favoreciendo una recuperación más rápida.
📌 Estos efectos hacen que la terapia de frío y calor, aplicada estratégicamente, sea una herramienta poderosa para tratar lesiones agudas y prevenir complicaciones.pecialmente efectiva dentro de las primeras 48 horas tras una lesión aguda, como un esguince o una contusión.
Cuándo aplicar frío: situaciones ideales y duración
La terapia de frío es ideal para las primeras etapas de una lesión, donde el objetivo principal es disminuir la inflamación, el dolor agudo y el sangrado interno en los tejidos afectados.
✅ Indicaciones comunes para aplicar frío:
- Lesiones recientes: esguinces, desgarros, contusiones.
- Dolor agudo post-ejercicio o entrenamiento intenso.
- Inflamación articular localizada.
- Postoperatorios (siempre con autorización médica).
🕒 Duración y frecuencia recomendada:
- Aplica frío entre 15 y 20 minutos, cada 2 a 3 horas.
- Durante las primeras 48-72 horas post-lesión.
- Siempre con una barrera (como una toalla delgada) entre el hielo y la piel.
📌 En esta etapa, la terapia de frío y calor NO debe alternarse aún. El uso exclusivo de frío es lo más efectivo para controlar la inflamación inicial.
Contraindicaciones y errores frecuentes en la crioterapia
Aunque la terapia de frío es segura en la mayoría de los casos, existen condiciones donde su uso está contraindicado o mal aplicado:
🚫 Contraindicaciones absolutas:
- Zonas con circulación deficiente o neuropatías.
- Piel dañada, heridas abiertas o infecciones locales.
- Afecciones como crioglobulinemia o síndrome de Raynaud.
⚠️ Errores comunes en la aplicación del frío:
- Colocar hielo directamente sobre la piel (riesgo de quemaduras por frío).
- Dejar el frío más de 30 minutos continuos.
- Aplicarlo antes de una actividad física intensa.
📌 Una mala aplicación de la terapia de frío y calor puede causar más daño que beneficio. Por eso, es clave entender cuándo, cómo y cuánto aplicar.
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¿Qué es la Terapia de Calor (Termoterapia)?
La terapia de frío y calor es una técnica fundamental en la fisioterapia moderna. Mientras el frío actúa como antiinflamatorio, el calor se utiliza para relajar, descontracturar y mejorar la circulación en zonas con dolor muscular crónico o rigidez persistente.
La termoterapia, aplicada con criterio, es ideal para acelerar la regeneración tisular y brindar una sensación de alivio profundo en tejidos musculares sobrecargados.
Cómo el calor mejora la circulación y relaja el tejido
La terapia de calor, dentro de un protocolo bien aplicado de terapia de frío y calor, tiene un impacto profundo en tejidos blandos y articulaciones. Su acción vasodilatadora permite que los músculos, tendones y ligamentos reciban más sangre, oxígeno y nutrientes, generando una serie de beneficios fisiológicos y terapéuticos concretos.
🔹 1. Aumenta el flujo sanguíneo local
El calor dilata los vasos sanguíneos, permitiendo una mayor perfusión de oxígeno y nutrientes en la zona afectada. Esto acelera la reparación celular, favorece la regeneración de tejidos dañados y disminuye el tiempo de recuperación muscular.
🔹 2. Mejora la elasticidad muscular
Al elevar la temperatura del músculo, las fibras musculares se vuelven más flexibles y extensibles. Esto es clave para prevenir desgarros, contracturas y mejorar el rendimiento físico en deportistas y pacientes con rigidez crónica.
🔹 3. Disminuye la rigidez articular
El calor actúa sobre las cápsulas articulares reduciendo la resistencia al movimiento. Esto permite aumentar el rango de movilidad en condiciones como artrosis, capsulitis adhesiva (hombro congelado) o rigidez postquirúrgica.
🔹 4. Activa mecanismos analgésicos naturales
La estimulación térmica bloquea señales de dolor en las terminaciones nerviosas, generando una acción analgésica natural. Es especialmente útil en dolores musculares persistentes, lumbalgias y puntos gatillo miofasciales.
🔹 5. Relaja el sistema nervioso y reduce el estrés
Aplicar calor en zonas tensas no solo actúa sobre el músculo, sino que reduce la actividad del sistema simpático, promoviendo relajación general, mejor sueño y menos ansiedad relacionada con el dolor.
🔹 6. Facilita el trabajo terapéutico posterior
Usar calor antes de una sesión de fisioterapia (masaje, punción seca, movilización articular) prepara el tejido, reduce el dolor inicial y permite una mayor efectividad en el tratamiento manual.
📌 Dentro de un protocolo completo de terapia de frío y calor, el calor es la herramienta ideal para la fase subaguda o crónica, donde la meta ya no es controlar la inflamación, sino restaurar funcionalidad y confort muscular.to.
Cuándo aplicar calor: momentos y tipos de dolor recomendados
La terapia de calor está indicada una vez que ha pasado la fase aguda de la lesión, y no existe inflamación activa. Usarla en el momento adecuado favorece la funcionalidad y reduce la necesidad de medicamentos.
✅ Casos donde aplicar calor es ideal:
- Dolores crónicos de espalda baja, cuello o cervicales.
- Tensión muscular por estrés (bruxismo, fatiga postural, jornadas largas de trabajo).
- Rigidez matutina en articulaciones o tendones.
- Preparación antes de terapia manual o masajes, para relajar el tejido.
- Fibromialgia o síndromes dolorosos sin inflamación activa.
🕒 Duración y frecuencia recomendada:
- 15 a 20 minutos por sesión.
- 1 a 2 veces al día, preferentemente antes de actividad física moderada o descanso nocturno.
- En combinación con otras técnicas, dentro de un plan de recuperación muscular.
📌 En protocolos integrales de terapia de frío y calor, el calor se usa cuando ya no hay edema ni dolor punzante, y se busca restaurar la movilidad y comodidad.
Contraindicaciones: cuándo evitar el uso de calor
A pesar de sus múltiples beneficios, la termoterapia puede ser contraproducente si se aplica en condiciones inadecuadas.
🚫 Evita usar calor en los siguientes casos:
- Inflamación activa: si hay enrojecimiento, hinchazón o aumento de temperatura local.
- Hemorragias internas recientes o hematomas no resueltos.
- Heridas abiertas o procesos infecciosos activos.
- Problemas de sensibilidad térmica (neuropatía diabética, lesiones medulares, etc.).
- Piel irritada, con quemaduras o alergias térmicas.
⚠️ Errores comunes al usar la terapia de calor:
- Dormir con la bolsa caliente encendida.
- Usar calor después de una actividad intensa sin enfriamiento previo.
- No verificar la temperatura antes de aplicarla, lo que puede provocar quemaduras superficiales.
- Aplicar calor sin consultar si la molestia tiene un componente inflamatorio oculto.
📌 Si se cometen estos errores, la terapia de frío y calor pierde efectividad y puede incluso empeorar la condición muscular o articular del paciente.
¿Estás usando el calor correctamente o solo estás prolongando tu dolor?

Protocolos de Alternancia Frío-Calor para la Recuperación Muscular
La alternancia de frío y calor —también conocida como contraste terapéutico— es una técnica avanzada dentro de la terapia de frío y calor. Consiste en aplicar ambas temperaturas de forma controlada y secuencial, con el objetivo de potenciar la recuperación muscular, mejorar la circulación y aliviar molestias persistentes.
📌 Este método combina lo mejor de ambos mundos: el efecto antiinflamatorio del frío y el efecto relajante y circulatorio del calor.
Evidencia científica sobre su efectividad
Diversos estudios han demostrado que la terapia de frío y calor en contraste puede ser más efectiva que el uso exclusivo de una sola modalidad, especialmente en procesos subagudos o crónicos.
🔬 Resultados comprobados de la alternancia frío-calor en la recuperación muscular:
La aplicación intercalada de frío y calor, también conocida como terapia de contraste, ha sido ampliamente estudiada en el ámbito de la fisioterapia deportiva, medicina del ejercicio y rehabilitación. Estos son los efectos fisiológicos y terapéuticos más documentados:
✅ 1. Aceleración de la eliminación de metabolitos musculares (como el ácido láctico)
Después del ejercicio intenso, el cuerpo acumula productos de desecho como el ácido láctico. La alternancia frío-calor estimula el flujo sanguíneo y linfático, lo que facilita su eliminación más rápida.
✅ 2. Disminución del dolor muscular de aparición tardía (DOMS)
La terapia de frío y calor en contraste ha demostrado reducir significativamente los niveles de dolor percibido tras 24 y 48 horas de ejercicio excéntrico o prolongado, acelerando la sensación de recuperación.
✅ 3. Mejora en la movilidad y reducción de la rigidez articular
El uso de calor en combinación con frío mejora la elasticidad del tejido conectivo y reduce la sensación de rigidez en estructuras como rodilla, tobillo y columna lumbar.
✅ 4. Estimulación de la bomba vascular (efecto de bombeo circulatorio)
El cambio repetido de temperatura provoca vasoconstricción y vasodilatación secuencial, lo que activa la circulación profunda y mejora el drenaje venoso y linfático. Esto se traduce en reducción de edemas leves y mejor oxigenación de tejidos.
✅ 5. Reducción significativa del tiempo de recuperación muscular en atletas
Los protocolos de contraste térmico aplicados entre sesiones de entrenamiento disminuyen el tiempo necesario para recuperar fuerza, flexibilidad y nivel funcional.
🧠 Estudio destacado: Un meta-análisis publicado en The Journal of Strength and Conditioning Research (2018) concluyó que la alternancia frío-calor tiene efectos beneficiosos en la recuperación muscular tras el ejercicio extenuante, comparado con solo hielo o calor.
Métodos de aplicación recomendados en casa y en clínica
La efectividad de la terapia de frío y calor no solo depende de qué se aplica, sino de cómo se aplica. Existen protocolos bien definidos que han demostrado resultados clínicos en la reducción del dolor muscular, la inflamación leve y la mejora del rango de movimiento.
✅ Método 1: Compresas alternas (ideal para uso en casa)
Este método permite aplicar contrastes térmicos localizados, útil para extremidades, espalda baja, cuello o articulaciones como rodilla y tobillo.
🔹 Material necesario:
- 1 compresa fría (gel refrigerado, hielo envuelto en toalla, bolsa de vegetales congelados).
- 1 compresa caliente (almohadilla térmica, bolsa de semillas calentada, toalla mojada y caliente).
🔁 Protocolo de aplicación:
- Aplica frío durante 3 minutos.
- Sustituye por calor y aplica durante 3 minutos.
- Repite el ciclo 3 a 5 veces, dependiendo del nivel de tensión o dolor.
- Siempre finaliza con frío si hay alguna inflamación residual.
📌 Este método se recomienda en fases subagudas, donde la lesión no es reciente pero persisten molestias como rigidez, inflamación leve o dolor muscular tardío (DOMS).
✅ Método 2: Inmersión alterna (uso clínico o deportivo)
Este es uno de los métodos más efectivos y completos de terapia de frío y calor en contraste, utilizado comúnmente en clínicas deportivas o consultorios de fisioterapia.
🔹 Requiere:
- Dos contenedores lo suficientemente grandes para sumergir el área afectada (cubetas, tinas pequeñas, jacuzzis).
- Agua fría a 10–15 °C.
- Agua caliente a 38–40 °C.
🔁 Protocolo de inmersión:
- Sumerge la extremidad afectada en agua caliente por 3 minutos.
- Inmediatamente, cambia a agua fría por 1 minuto.
- Alterna los baños por un total de 20 minutos (aprox. 4–5 ciclos).
- Finaliza con agua fría si existe inflamación residual.
📌 Ideal para lesiones musculares extensas, recuperación post-entrenamiento o procesos donde se requiere mejorar el retorno venoso y linfático (como edemas leves).
⚠️ Importante: monitorea siempre la temperatura. No se debe sentir ardor, entumecimiento extremo o dolor durante la inmersión.
✅ Método 3: Aplicación combinada con ejercicio terapéutico
En clínicas de fisioterapia avanzada se emplea el contraste térmico previo o posterior a la movilización activa. Este método combina lo mejor de la terapia de frío y calor con la reeducación funcional.
🔹 Protocolo recomendado:
- Aplicar calor local durante 10 minutos para relajar la musculatura.
- Realizar ejercicios suaves de movilidad, estiramiento o activación neuromuscular.
- Finalizar con frío localizado 5–10 minutos para controlar el proceso inflamatorio secundario a la terapia activa.
📌 Esta técnica es ideal para pacientes con dolor persistente, rigidez postquirúrgica, tendinopatías o recuperación postoperatoria guiada.
Casos ideales donde alternar ambas terapias potencia la recuperación
📌 La terapia de frío y calor en contraste es especialmente útil cuando:
- Hay dolor muscular persistente posterior a una actividad intensa.
- Existe inflamación residual junto con rigidez (fase subaguda).
- Se requiere una estrategia de movilización progresiva sin fármacos.
- El paciente presenta síndrome miofascial o puntos gatillo activos.
- Hay presencia de hinchazón leve y movilidad limitada al mismo tiempo.
📌 En estos escenarios, combinar frío y calor permite reducir el dolor, mejorar la función y acelerar el retorno a la actividad física o laboral de forma segura y natural.
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Recomendaciones Según Tipo de Lesión
La terapia de frío y calor no se aplica igual en todos los casos. Su efectividad depende del tipo de lesión, el tiempo de evolución y la condición general del paciente. Aplicar el estímulo térmico adecuado en el momento correcto es lo que marca la diferencia entre una recuperación rápida o una recaída.
📌 A continuación te explicamos qué usar y cuándo, según el tipo de dolor o lesión.
Lesiones agudas (esguinces, contusiones, inflamación repentina)
📌 En este tipo de lesión, la inflamación es inmediata y visible: hinchazón, enrojecimiento, aumento de temperatura local y dolor agudo.
✅ Recomendación:
Utiliza exclusivamente terapia de frío durante las primeras 48 a 72 horas. Esto ayudará a:
- Controlar la inflamación.
- Reducir el dolor agudo.
- Evitar mayor daño tisular.
❌ Evita el calor durante esta fase, ya que puede aumentar la respuesta inflamatoria.
🧠 Consejo profesional: acompaña el uso de frío con elevación y reposo funcional de la zona afectada para potenciar el efecto.
Dolores crónicos (contracturas, lumbalgias, tensión muscular constante)
📌 Este tipo de dolor se manifiesta de forma persistente o recurrente, sin signos de inflamación aguda. Es común en espalda baja, cuello, hombros y piernas.
✅ Recomendación:
Aplica terapia de calor para:
- Relajar la musculatura.
- Aumentar el flujo sanguíneo.
- Reducir la rigidez y mejorar la movilidad.
📌 Puedes aplicar calor antes del ejercicio, masajes o estiramientos para preparar el tejido.
🧠 Consejo adicional: alternar con frío al final de la jornada o después de la actividad física puede ayudar a prevenir nuevas sobrecargas. Aquí es útil aplicar la terapia de frío y calor en contraste.
Recuperación post-ejercicio o postoperatoria
📌 En esta fase, el tejido está en proceso de adaptación o cicatrización. El objetivo es reducir la fatiga, controlar la inflamación leve y mantener el rango de movimiento.
✅ Recomendación:
- Si hay hinchazón residual o fatiga, usa terapia de frío.
- Si hay rigidez, tensión o falta de movilidad, incorpora terapia de calor.
📌 En fases subagudas, la alternancia de frío y calor puede aplicarse para estimular la circulación y acelerar la recuperación sin sobrecargar los tejidos.
🧠 Consejo: siempre consulta con tu fisioterapeuta antes de aplicar calor en procesos postquirúrgicos. Algunas cicatrices o zonas quirúrgicas recientes no toleran calor de forma segura.
Preguntas Frecuentes sobre la Terapia de Frío y Calor
Aquí respondemos las preguntas más frecuentes para que los apliques de forma segura y efectiva.
Lo recomendado por la mayoría de estudios clínicos y fisioterapeutas es:
Frío: entre 15 y 20 minutos, cada 2 a 3 horas durante las primeras 48–72 horas de una lesión aguda.
Calor: también entre 15 y 20 minutos, una o dos veces al día en casos de rigidez o dolor crónico.
Nunca excedas los 30 minutos, ya que puede haber daño térmico en la piel o tejido subyacente.
Sí, siempre que:
No tengas una lesión aguda activa (inflamada, roja, caliente).
No haya contraindicación médica.
Sigues los tiempos de forma estricta (ej. 3 min frío / 3 min calor, en ciclos de 15–20 minutos).
La terapia de frío y calor en contraste es útil en etapas subagudas o dolores crónicos, pero no debe aplicarse en heridas abiertas, fiebre o inflamaciones agudas sin control médico.
Si después de 48–72 horas de aplicar frío no ves mejoría, o si el dolor empeora tras usar calor, es momento de acudir con un fisioterapeuta.
Posibles razones:
Estás aplicando el tipo de terapia equivocado.
El dolor tiene un origen diferente (nervioso, articular, visceral).
Hay un proceso inflamatorio más profundo que necesita atención especializada.
Recuerda: la terapia de frío y calor es una herramienta de apoyo. Cuando no es suficiente por sí sola, debe integrarse dentro de un plan terapéutico profesional.